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El herpes labial o fuego es una ampolla o úlcera que generalmente aparece en la parte externa de los labios o la boca, pero es diferente del afta, que aparece dentro de la boca. El herpes labial puede aparecer una sola vez en la vida o ser recurrente. Antes de que aparezca el herpes, es posible que sienta hormigueo, picazón o ardor debajo de la superficie de la piel, generalmente alrededor de la boca o en la base de la nariz. Ésa es la primera señal del herpes labial, que se conoce como período de pródromo.
Los herpes labiales o fuegos son muy frecuentes. Se calcula que en los Estados Unidos el 80 ó 90 por ciento de la población ha padecido una infección por el virus del herpes labial alguna vez en su vida antes de los 50 años de edad. Sin embargo, sólo el 30 por ciento de esas personas infectadas con el virus realmente tiene herpes labial o fuegos.
El herpes labial es provocado por un virus y se considera una enfermedad. Generalmente, lo provoca el virus del herpes simplex tipo 1 (VHS-1). Este virus forma parte de la misma familia que provoca la varicela, la culebrilla (herpes zóster) y el herpes genital (VHS-2).
El herpes labial o fuego puede variar de persona a persona pero, en términos generales, los brotes duran alrededor de 7 a 10 días y se producen 3 ó 4 veces al año. A pesar de que los expertos aún no conocen todos los motivos por los que puede despertarse un herpes labial, éstas son algunas situaciones que pueden provocarlas:
- estrés, cansancio o "agotamiento";
- un resfrío, fiebre o gripe;
- exposición al sol;
- cambios hormonales, por ejemplo, la menstruación o el embarazo;
- traumatismos, por ejemplo, provocados por afeitarse, cortadas, arreglos dentales, cirugía facial o cosmética.
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