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El primer síntoma notorio de la culebrilla o shingles es dolor y ardor, u hormigueo en una zona del cuerpo. Ésta es una señal de alerta que se denomina pródromo. Dentro de las 24 a 72 horas aparece una erupción cutánea, generalmente en un solo lado del cuerpo. Dentro de los 2 a 4 días, la erupción se convierte en ampollas sensibles al tacto que pueden estar presentes de 2 a 3 semanas. Cuando desaparecen, habitualmente el dolor también desaparece. Es posible que también se presenten síntomas similares a la gripe, como fiebre y dolor de cabeza.
Cuando las ampollas se rompen y supuran, es posible contagiar el virus a personas que nunca tuvieron varicela o con sistemas inmunológicos anormales.
Lamentablemente, el dolor relacionado con la culebrilla o shingles puede ser bastante intenso. Se ha descrito como un dolor agudo, como la sensación de apuñalamiento o quemadura. Si el dolor afecta sus actividades cotidianas, su médico o proveedor de atención médica pueden recetarle algún medicamento para el dolor. Los pacientes con sistemas inmunológicos normales que padecen culebrilla rara vez necesitan ser hospitalizados. Generalmente desaparece en algunas semanas y casi nunca vuelve a aparecer. Sin embargo, pueden producirse complicaciones que tiene que conocer. Una de las complicaciones posibles se denomina neuralgia postherpética, o NPH. Las personas con NPH padecen dolor durante varias semanas, meses o incluso años después de la cicatrización del brote. El uso de un medicamento durante las primeras etapas puede ayudar a reducir la duración de la NPH.
Otra complicación posible es que las ampollas se infecten por bacterias. Las señales se manifiestan cuando el dolor y el color rojo empeoran repentinamente o desaparecen y vuelven a aparecer. Es posible que necesite tomar antibióticos para tratar estas infecciones bacterianas. La culebrilla o shingles conlleva el riesgo de dejar cicatrices en la piel si las ampollas se infectan con bacterias.
Además, puede introducirse en los ojos y provocar daños irreversibles. Si tiene ampollas en el rostro, la nariz, los ojos o las orejas, asegúrese de consultar inmediatamente al médico u otro proveedor de atención médica.
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